sábado, 11 de julio de 2015

Evangelio: Domingo 12 de julio de 2015


Domingo 15º del Tiempo Ordinario - Ciclo B


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):


En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» 
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

Fuente: http://www.ciudadredonda.org/
Comentario completo: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/?f=2015-07-05


viernes, 10 de julio de 2015

¿La fe es heredada o aprendida?

A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas, cada una con características diferentísimas, con modos distintos de pensar, capacidades y talentos variados, y aptitudes y actitudes muy específicas, y es que esa es la maravilla del ser humano, ser únicos a pesar de ser creados a una sola imagen: la imagen de Dios.

Tomando esto en consideración, si escogiéramos dos hermanos, parecidos físicamente, con algunas cualidades compartidas y criados exactamente bajo los mismos parámetros, al cada uno poseer personalidades distintas, sus gestos, reacciones y decisiones pueden resultar ser completamente opuestos.  Por ejemplo, puede ser que ambos son muy buenos con las matemáticas, sin embargo, uno va a escoger la parte financiera-contable y el otro la físico-ingenieril.  Pero, ¿qué pasa con la fe?

Yo pienso que funciona exactamente igual, y es que existen varios factores que van a influir en cómo es ésta acogida y practicada.  Uno puede nacer bajo el seno de una familia de una religión y a los años, a medida que uno madura decidir cambiarse de religión, pero lo que se cuestiona es ¿qué es lo que no encontraba en su religión que tuvo que explorar y buscar en otros territorios?

Ante esto, se me vino a la mente una sencilla comparación: “la fe es como saber escribir”.  Aprendemos a escribir desde niños, unos a más temprana edad que otros, por lo general se nos enseña en la escuela, sin embargo, hay otros que aprenden en casa; pero así mismo hay muchos que no adquieren este conocimiento ya que sus padres carecieron de educación y además no poseen recursos suficientes para enviarlos a la escuela a aprender.  De igual forma considero que sucede con la fe.  La fe se aprende en casa inicialmente y luego la Iglesia completa la formación; pero si los padres no conocen, no podrán enseñar ni enviar a aprender.

En algunas circunstancias, ese escenario no cambia, sin embargo, el mundo  y las personas no son estáticas por lo que en la mayoría de los casos las personas llegan a buscar ya sea por necesidad o curiosidad qué hay más allá de su entorno inmediato y conocen gente que les muestra otras perspectivas de vida, de oportunidades, de sueños y esperanzas, que sólo cada uno es quien tiene la determinación de generar un cambio, de progresar.

Muchos a pesar de entrar en un nuevo entorno donde el escribir es sumamente importante, se limitan a lo que saben y no deciden superarse.  De igual forma sucede con aquellos que si aprendieron en la escuela las normas básicas de escritura, pero no le ponen en práctica de la manera correcta, lo cual es reflejado por ejemplo, en innumerables faltas ortográficas o en frases sin sentido.  Así mismo es la fe, a pesar de conocer personas que nos la introducen, suele ocurrir que la rechazamos porque creemos no necesitarla, y los que ya la teníamos aprendida hasta cierto punto, no le tomamos importancia a desarrollarla, más bien la desechamos y olvidamos.


Dicho todo lo anterior, considero que la fe es heredada en parte, al ser aprendida de nuestros padres, sin embargo, en mayor parte, la fe es aprendida porque siempre ha de ir creciendo, siempre involucra aprender más y más y cada quien es el que ha de hacerlo posible.  Y a la hora de tener que enseñarle a otros sobre la fe, estimo que funciona igual, mientras más aprendamos y más herramientas poseamos, mayor alcance podremos tener.  No podemos conformarnos, siempre debemos buscar crecer en Dios y para Dios.

martes, 7 de julio de 2015

Novena: Nuestra Señor del Carmen


Novena a la Virgen del Carmen

Por la señal, etc.



ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios mío y Señor mío, postrado delante de vuestra Majestad Soberana, con todo mi ser, con toda mi alma y todo mi corazón te adoro, confieso, bendigo, alabo y glorifico. A ti te reconozco por mi Dios y mi Señor; en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío. Me has de perdonar mis culpas y dar tu gracia y perseverancia en ella, y la gloria que tienes ofrecida a los que perseveran en tu amor. A Ti te amo sobre todas las cosas. A Ti confieso mi suma ingratitud y todas mis culpas y pecados, de todo lo cual me arrepiento y te pido me concedas benignamente el perdón. Pésame, Dios mío, de haberos ofendido, por ser Vos quien sois. Propongo firmemente, ayudado con vuestra divina gracia, nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderos, confesarme, satisfacer por mis culpas y procurar en todo serviros y agradaros. Perdóname, Señor, para que con alma limpia y pura alabe a la santísima Virgen, Madre vuestra y Señora mía, y alcance por su poderosa intercesión la gracia especial que en este Novena pido, si ha de ser para mayor honra y gloria vuestra, y provecho de mi alma. Amén.


ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: (rezar tres avemarías).


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de tu santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu sagrada imagen, y concédenos benigna tu amorosa protección. Te recomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre, el Papa, y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


DÍA PRIMERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, Elías, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de su majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA SEGUNDO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber como debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA TERCERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en tu honor edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde El habite siempre amado, adorado y alabado por mi, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA CUARTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora, me mires, como amorosa Madre y me alcances la gracia de imitarte, de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA QUINTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Religión del Carmen, mostrando siempre el amor y singular predilección con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina muerte de dos que especialmente la contradecían. Te ruego, Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo, para que con quietud y paz viva siempre en el santo servicio de Dios y tuyo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


SEXTO DÍA

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del santo escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando tus virtudes, muestran que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del santo escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA SÉPTIMO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que en tu santo Escapulario diste a los que devotamente lo visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA OCTAVO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que ejerces tu especial protección en la hora de la muerte para con los que devotamente visten tu santo escapulario, a fin de que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y librarse de las penas del infierno. Te ruego, Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera penitencia, perfecta contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y ardiente deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya segura a la felicidad eterna de la gloria. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 
Terminar con la oración final.


DÍA NOVENO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.

ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor hacia los Carmelitas, aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo escapulario consuelas sus almas, cuando están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues salgan cuanto antes de aquellas penas, para ir a gozar de Dios, nuestro Señor, en la gloria. Te ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad cumpla yo con las obligaciones de cristiano y la devoción del santo escapulario, de modo que logre este singularísimo favor. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. 

Terminar con la oración final.


Fuente: http://es.catholic.net/

lunes, 6 de julio de 2015

Biografía: Santa María Goretti

Santa María Goretti nació en Corinaldo, Italia el 16 de octubre de 1890 hija de Luis Goretti y Assunta Carlini, ambos campesinos. María fue la segunda de seis hijo.
Vivió en el seno de una familia humilde y perdió a su padre a los diez años por causa del paludismo.

Como consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de ésta quien realizaba sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo.

A los once años hizo su primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de morir antes que cometer un pecado.

En la misma finca donde vivía María trabajaba Alejandro Serenelli, quien se enamoró de María que en ese entonces contaba con doce años.

Serenelli, a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas que la santa rechazaba haciendo que Serenelli se sintiera despreciado.
El 5 de julio de 1902 Serenelli fue en busca de María quien estaba sola en su casa y al encontrarla la invitó a ir a una recámara de la casa a lo que María se negó por lo que aquél se vio obligado a forzarla.

María se negaba advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no accedería a sus pretensiones por lo que éste la atacó con un cuchillo clavándoselo catorce veces.

María no murió inmediatamente, fue trasladada a la hospital de San Juan de Dios donde los médicos la operaron sin anestesia porque no había y durante dos horas la santa soportó el sufrimiento ofreciendo a Dios sus dolores.

Antes de morir, un día después del ataque, María alcanzó a recibir la comunión y la unción de los enfermos e hizo público su perdón a Serenelli.

El asesino fue condenado a 30 años de prisión donde al principio no daba muestras de arrepentimiento. La tradición cuenta que después de un sueño donde María le dijo que él también podía ir al cielo, Serenelli cambió completamente volviéndose hacia Dios y ofreciendo sus trabajos y sufrimientos en reparación de sus pecados.

Después de 27 años de cárcel fue liberado y acudió a pedir perdón a la madre de la santa, quien no solo lo perdonó sino que lo defendió en público alegando que si Dios y su hija lo habían perdonado, ella no tenía porque no perdonarlo.

La fama de María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo las muestras de santidad, que fue fruto de su cercanía a Dios y su devoción a la Virgen María.
Después de numerosos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la cantidad de asistentes que se calculaban en más de quinientas mil personas.

En la ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exhaltó la virtud de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa.


Fuente:  www.ewtn.com

sábado, 4 de julio de 2015

Evangelio: Domingo 5 de julio de 2015


Domingo 14º del Tiempo Ordinario - Ciclo B


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):



En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. 
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» 
Y esto les resultaba escandaloso. 
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» 
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor

Fuente: http://www.ciudadredonda.org/
Comentario completo: http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/comentario-homilia/?f=2015-07-05

viernes, 3 de julio de 2015

Ver para creer o Creer para ver


Hoy la Iglesia católica celebra a Santo Tomás, uno de los apóstoles de Jesús, conocido también por su incredulidad ante el anuncio de las mujeres y los discípulos de haber visto al maestro resucitado.  Tomás expresó lo que pensaba.  Su duda no se basaba en falta de amor por Jesús, todo lo contrario, diría yo que su amor era tal que hasta su vida por Él dio.  Sin embargo, Tomás consideraba que ante la tristeza, aflicción e histeria ocasionada por la pérdida, la reacción de la gente, como todo ser humano, podía ser producto de su imaginación y su deseo inconsciente de tenerlo de vuelta.

Muchos de nosotros resultamos ser como este Santo en distintos momentos de nuestras vidas, donde la razón dictamina lo que es verdadero o no.  Pero, ¿acaso no hay cabida para la duda?  Me atrevo a decir que es todo lo contrario.  Al dudar, nuestra mente piensa, analiza, trata de comprender y en esa búsqueda maduramos.  En el caso de la fe, como la de Tomás, ésta madura en base a las experiencias que cada uno vive.  

Hablando en general, muchos llegan a creer en las coas por simple ola colectiva, porque en definitiva es más fácil creer en lo que el resto de la gente considera que es, en vez de levantar la voz.  Además, de esta manera se evita quedar como un loco en la sociedad.  Tristemente, no entendemos que para manifestarle al mundo nuestra diferencia de pensamiento, no basta con decir, "Yo siento que es así", "A mi me gusta más así", "Debe ser así", etc., ya que es esencial el poder sustentar con bases reales, aquello que estamos proclamando.  Y es que existen leyes en la vida, que por más vueltas que le demos y por más contras que tratemos de encontrarles, son inmutables.  

El derecho a dudar y pensar diferente es innegable, pero, ¡qué triste sería vivir toda la vida sumergidos en una nube de desconfianza, de falta de luz y de esperanza!  ¿Por qué desgastarnos en llevar siempre la contraria?, ¿por qué es tan difícil comprender lo qué Jesús le reveló a Santo Tomás, que Él es el camino, la verdad y la vida?, y más aún, ¿por qué tener tanto miedo a equivocarnos y aceptar nuestras fallas?  He aquí la clave en todo esto.  

Como seres imperfectos que somos estamos sujetos a titubear, a tropezar, a pecar, pero nuestra fortuna es inmensa, ya que tenemos un Dios misericordioso que nos ha de recibir con los abrazos abiertos y nos ha de brindar su perdón.  El dudar es como necesitar lentes, que muchas veces no lo sabemos, porque nos negamos a aceptar que puede haber algo mal en nosotros, porque nos es difícil el tan sólo pensar que al tener gafas, algo diferente en nosotros habrá.  Pero qué alivio y que alegría da al ir al médico y recibir nuestros lentes nuevos y ver todo con mayor claridad.  Nuestro médico de la fe es Dios, quién es el único que conoce la receta perfecta a nuestros problemas.


¡Dichosos aquellos que creen sin haber visto!, sí, pero dichoso también aquellos que luego de la duda son capaces de reconocer con el corazón encendido que en Dios lo tenemos todo, en aceptarlo como nuestro salvador y dueño, en proclamarle sin miedo al mundo entero sus enseñanzas, en ser testimonio de su infinita misericordia y su amor, en ser capaz de verdaderamente creer y decir con fuerza: "Señor mío y Dios mío".